RECORDAR: DEL LATÍN, “VOLVER A PASAR POR EL CORAZÓN”
Podría decir
que esta película es la prueba viviente de cómo las relaciones se van
irremediablemente al carajo, pero no por eso uno deja de tirarse cíclicamente
al pozo de clavadito para romperse los huesos con gusto. O podría ser aún más
categórica y resumirlo así: el único proyecto que realmente se comparte es un
azar que propone apostar sin garantías. ¿Cómo no rendirse ante semejante despilfarro
de adrenalina?
Me parece
interesante averiguar qué lugar ocupa el azar en el relato, cuando da igual que
Clementine tenga el pelo verde o azul, si el naranja está predestinado a
sucumbir.
Película
hipnótica. ¿Por qué razón? La he visto decenas de veces y la volvería a ver
otras decenas más. Aplaudo en cuclillas la paradoja de esta historia romántica,
que enmarcada en la ciencia ficción,
entrega el final más verosímil. Sin ser víctima de la cursilería, el espectador
participa activamente del ingenioso rompecabezas que Michel Gondry desarma en
la pantalla. Queda claro que a esta historia no le resulta difícil revisitar el
corazón de nadie.
Si
pediste una cachetada para aterrizar y te la dieron, si tu mejor talento fue ser su sombra, si lo mejor que
hizo desde que lo conociste fue cambiarte por otra, entendés de qué hablo.
¿Serías capaz
de borrarlo todo? ¿Serías hoy tan feliz si no hubieras ahogado tantos
años en el pozo?
Dale, guardá la goma, que some things are meant to be. *
*Can’t help falling in love, Elvis.
Paula Azzolina Jury
Paula Azzolina Jury

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